He firmado un contrato y la otra parte no cumple: qué puedo hacer

He firmado un contrato y la otra parte no cumple: qué puedo hacer

Firmar un contrato no garantiza que la otra parte vaya a cumplirlo.
Garantiza, como mucho, que existe un marco jurídico para reaccionar cuando no lo hace.

Cuando aparece un incumplimiento, la reacción habitual suele ser precipitada: dejar de cumplir, resolver el contrato o reclamar de inmediato. El problema es que no todas esas decisiones son correctas en todos los casos, y algunas pueden volverse contra quien las adopta.

No todo incumplimiento permite resolver un contrato.
No toda resolución está jurídicamente justificada.
Y no toda reclamación da derecho a una indemnización.

Antes de actuar conviene analizar, al menos, cuatro cuestiones básicas:

qué tipo de contrato se ha firmado y qué obligaciones concretas asumió cada parte
si el incumplimiento afecta al núcleo de la relación contractual o es meramente accesorio
qué dicen las cláusulas de resolución, penalización o preaviso, si existen
qué consecuencias prácticas tiene cada opción, más allá de tener o no razón jurídica

En muchos conflictos contractuales, el problema no es tanto el incumplimiento inicial como la reacción incorrecta frente a ese incumplimiento. Resolver sin que concurra una causa suficiente, dejar de cumplir sin respaldo contractual o reclamar de forma prematura suele generar más problemas que el propio incumplimiento.

Por eso, antes de adoptar decisiones irreversibles, conviene analizar el caso con calma y con criterio jurídico. No para judicializar el conflicto de inmediato, sino para determinar si procede exigir el cumplimiento, resolver la relación o reclamar los daños realmente indemnizables, y hacerlo en el momento y en la forma adecuados.

div#stuning-header .dfd-stuning-header-bg-container {background-image: url(https://romerogomez.com/wp-content/uploads/2025/01/cabecera-romero-abogdos_02.jpg);background-size: cover;background-position: center center;background-attachment: initial;background-repeat: initial;}#stuning-header div.page-title-inner {min-height: 400px;}#main-content .dfd-content-wrap {margin: 0px;} #main-content .dfd-content-wrap > article {padding: 0px;}@media only screen and (min-width: 1101px) {#layout.dfd-portfolio-loop > .row.full-width > .blog-section.no-sidebars,#layout.dfd-gallery-loop > .row.full-width > .blog-section.no-sidebars {padding: 0 0px;}#layout.dfd-portfolio-loop > .row.full-width > .blog-section.no-sidebars > #main-content > .dfd-content-wrap:first-child,#layout.dfd-gallery-loop > .row.full-width > .blog-section.no-sidebars > #main-content > .dfd-content-wrap:first-child {border-top: 0px solid transparent; border-bottom: 0px solid transparent;}#layout.dfd-portfolio-loop > .row.full-width #right-sidebar,#layout.dfd-gallery-loop > .row.full-width #right-sidebar {padding-top: 0px;padding-bottom: 0px;}#layout.dfd-portfolio-loop > .row.full-width > .blog-section.no-sidebars .sort-panel,#layout.dfd-gallery-loop > .row.full-width > .blog-section.no-sidebars .sort-panel {margin-left: -0px;margin-right: -0px;}}#layout .dfd-content-wrap.layout-side-image,#layout > .row.full-width .dfd-content-wrap.layout-side-image {margin-left: 0;margin-right: 0;}